por Aurora.
Hablar del nacionalismo argentino es ir en busca de los forjadores de identidad, para comprender su delimitación de lo que es s. Sabemos que los procesos de independencia y construcción de nuevos Estados-Naciones en America Latina en las primeras décadas del siglo XIX, nos hacen pensar que las antiguas colonias españolas son un conjunto homogéneo, similar, donde la comunidad imaginada construida por la religión, el lenguaje y la naturaleza mestiza, ha de crear una identidad continental. Es este punto donde Argentina va a convertirse en una distante a comparación de las naciones latinoamericanas, la identidad nacional de Argentina no va encaminada a tener el reconocimiento del mestizaje, y del origen prehispánico, todo lo contrario Argentina va en busca de reconstruir un legado europeo, proteger las instituciones, el linaje y la economía europea.
La identidad nacional necesita crear modelos que la sostengan, de igual forma necesita precursores que los reflejen y los impulsen y en la literatura de Domingo Sarmiento, en su obra de Facundo. Civilización y Barbarie, publicada en 1945 en el periódico de Progreso en Chile. En ella se encuentran todas las características originales que el autor trasmite con una notable nostalgia por la libertad del argentino, de la ciudad, y en total, de la reconstrucción de los mismos argentinos como miembros de la civilización y orden al estar bajo el dominio de la dictadura de José Manuel Rosas durante un largo periodo de 1829 a 1852. Espacio que para Sarmiento significa el desorden y la barbarie, en las ciudades que eran las propulsoras de la civilización, por mantener la apariencia de una ciudad europea, y mantener ventajas de comercio extranjero. Sarmiento va convertir a la ciudad argentina como el principal estereotipo nacional, pues realza sus cualidades donde una de las principales es que la ciudad mantiene el trato comercial con las naciones europeas. El simple hecho de estar en el litoral como Buenos Aires permite mantener el acercamiento a Europa y crear una identidad por la civilización, aludiendo la grandiosidad de Buenos Aires y Montevideo, refiriendo que la ciudad conserva poder por poseer las instituciones de poder político, económico y social. Descalificando totalmente al campo argentino durante la dictadura pues menciona durante su obra que el campo mantiene en un aislamiento entre los pueblos y conserva sus peculiaridades primitivas, donde no permite que la civilización y las instituciones puedan homogenizar la cultura argentina que debe ser europea. De igual forma va sostener el arquetipo del hombre de ciudad y descalifica al gaucho argentino por compararlo con el caudillo José Manuel Rosas, en general menciona que los que viven en el interior de Argentina; los gauchos y caudillos, conservan dentro de la barbaridad, el gusto por la ociosidad, el actuar por instinto de fuerza y quienes son felices en medio de la pobreza.
Donde a diferencia del hombre de ciudad es principalmente migrante de Europa, se viste como el europeo, es un hombre industrioso, culto y lleno de inteligencia, mantiene gran interrelación con la música, las artes, la educación en sí de la civilización del continente europeo.
La creación de prototipos nacionales en la literatura de Sarmiento demuestran el gran anhelo por una sociedad casi pura, con un modelo original el europeo, trascendental, imborrable, sólo por estar un lugar benéfico para la navegación y la producción de ganado, su ubicación hace que resalte el papel de Buenos Aires como gran forjadora de civilización y cultura. Modelo que emprenderá una campaña de homogenización a partir de la segunda mitad del siglo XIX.
La participación de Domingo Faustino Sarmiento en la construcción de la República Argentina, para forjar los ideales de la identidad nacional, va encaminada a conocer los principios con los que se actúa después de haber conseguido el derrocamiento de José Manuel Rosas, en 1952, a partir de este momento Argentina se va distinguir por el gran progreso económico, el gran desenvolvimiento de la educación, la gran atracción a migrantes para poblar el desierto del territorio de Argentina “la pampa” considerado desierto por la falta de leyes, de cultura, de civilización. Sarmiento es considerado por su país como el gran forjador de la conciencia de identidad nacional argentina, y como precursor del nacimiento de la Republica Argentina en 1852 al haber derrocado junto con Urquiza la dictadura rosista. Es por ello que la identidad argentina demuestra que no encamino la misma ruta de las naciones de América Latina, en busca de su pasado indio, mestizo y americano sino que más bien trazó el contraste entre recrear una nueva identidad americana con la idea de rescatar lo europeo en America y permitir su permanencia cultural.






