
Por Israel Nungaray González
Regularmente hablo de música en este apartado pero en esta ocasión quiero comentar una película que ví hace poco:
La más reciente entrega del director neoyorkino Woody Allen. Al estar viendo la película me incomodó el hecho de que hubiera una voz en off explicando la historia y semblanza de cada personaje pero luego comprendí que la idea de tal inclusión fue hacer entendible el guión, el cual es muy complejo. Otra cosa que no me agradó fue que se toparan tan casualmente los personajes de gringos en Cataluña, aunque al final es un detalle mínimo que no altera la trama.
La ciudad de Barcelona es el marco en el que se desarrolla la travesía de las estadounidendes Vicky y Cristina, quienes al toparse con el local Juan Antonio (Javier Bardem) modifican sus patrones de conducta impulsadas por la emoción de un ambiente nuevo. Cristina (Scarlett Johansson) es deshinibida y aventurera; Vicky (Rebeca Hall) es centrada y tranquila. María Elena es la desquiciada ex-mujer de Juan Antonio, interpretada magistralmente por Penélope Cruz, y su presencia altera el orden establecido en la vida de las dos amigas, quienes terminan confundidas y reinventando sus personalidades.
Woody Allen dirige una vez más una movie que trata los bemoles de las relaciones humanas y los conflictos existenciales pero en esta ocasión invita al espectador a reflexionar en torno a lo que ve en pantalla y hacia su vida misma. Cada movimiento, cada decisión tomada por Cristina, Juan Antonio o Vicky se percibe como emocionante en el momento que es ejecutada pero angustiante cuando ya se ha tomado. No es una comedia pero hace reír, no es un drama pero conmueve. Es agridulce, es difícil, es peligrosa, es neurótica. Es de Woody Allen.














