Simone de BeauviorEsta cuestión fue propuesta por Simone de Beauvior en su libro El segundo sexo, y es así como empieza el primer capítulo de su revolucionario escrito que es aún fuente obligada para quienes desean conocer algo de feminismo. Hombres y mujeres, al nacer sufren el mismo proceso de separación de la madre, el mundo lo perciben a través de los mismos sentidos y de ninguna manera intervienen en esto los órganos sexuales. En un principio, niños y niñas encuentran en la exploración física y el tacto, sensaciones similares, no obstante, la madre o la persona a cargo del individuo, se encargan de puntualizar las diferencias físicas entre ambos, es aquí donde empieza, la designación de tareas propias de hombres y mujeres, mientras que a los niños se les asignan aquellas cosas que fomentan el uso de la fuerza física y la habilidad manual, a las mujeres se les da la única opción de realizar labores domésticas, que no afecten su feminidad y que las preparen para ser madres y procreadoras. Las mujeres se hacen, a través de un proceso, que incluye, la enseñanza de conductas meramente femeninas, como aprender a cuidar niños, cocinar, todo a través del uso de juguetes destinados a este fin. Este tipo de enseñanza, va acompañado de ideas propias acerca de lo que debe ser una mujer, y como debe comportarse, es así como se constituye un individuo de sexo femenino. Sin embargo, a los hombres se les asignan diferentes papeles, para ellos es necesario demostrar su fuerza y virilidad, a través de una conducta sexual que satisfaga sus deseos, son ellos quienes deben ser los protectores de las mujeres, ya que estás por sí solas no son capaces de cuidarse. Puede pensarse que estas conductas no son propias de las muevas generaciones, no obstante, siguen estando presentes, la educación para el cuidado de los hijos y el hogar, se designa desde el momento que a una niña se le da una muñeca, ella por sí sola entenderá que el ser madre es un deber que habrá de cumplir. Creo que al final, corresponde a cada quien, decidir si cumplirá con los roles asignados por el sistema patriarcal u oponerse a ellos, buscando sus propios intereses.
Nohemí Casas Facio


Hola Noemí.
Bueno, las dos cosa, nacen y se hacen, no nacemos ya convertidas en sujetos, aunque existan ya condicionamientos sociales desde que se está en el vientre materno ¿verdad? La tendencia hacia los roles de las mujeres y los hombres, ha sido una de esas revolucuones silenciosas que van extendiéndose también en la sociedad mediática, sin duda se han modificado, aunque hay que hablar de particularidades, de quiénes hablamos. Por otro lado, como sujetos sociales, hay una gran variedad de géneros que no podemos reducirlos a hombres-mujeres.
Nuestra población es bastante conservadora, por eso vemos que parece que no se mueve en este sentido, hay intolerancia a la variedad sexual y moral. Hay que pensar qué regímenes prevalecen que marcan, por ejemplo el discurso religioso con su intolerancia no solo sexual sino a la diversidad de razas, credos o políticos.
Está comprobado que los niños que juegan con muñecas o casitas, NO les pasa nada, de hecho necesitan construirrse en una relación con su casa. Por egual, niñas que juegan con carritos cubren su relación con el simbolismo de esos objetos y en su relación espacial.
Buenas reflexiones Noemí, que comparto contigo. Al final, debemos decidir y actuar, echarlas a andar con nuestros actos.
Anteriormente te había comentado ese esquema que la maestra Gracielita te plantea: la variedad de géneros. Actualmente no somos las protagonistas de la discriminación, sin embargo, es imperativo preguntarse, ¿qué pasa con aquéllos que naciendo hombres se hacen mujeres? Ha sido su decisión ¿No? así como la misma mujer al nacer y al ir desarrollándose asume o no su papel en la sociedad, y no la reduzco en este sentido sólo a ser ama de casa, sino una mujer completa, que ama y siente, vive, por lo tanto sufre y disfruta...
¿Por qué la mujer actual reniega tanto del amor y de la crianza de los hijos? Es como si se dijerá asi misma que no es humana. He oído por ahí que entre más se aleja el sexo de la reproducción, menos animal se vuelve.... ¿amar?
Sucede que la familia está perdiendo terreno, y parece que no le importa la unidad que ella misma por si es, ¿No es acaso aquí, donde niños y niñas aprenden sus máximas enseñanzas? Básicas, muy básicas por cierto, pero innegables e imperecederas.