Al momento que se inicia la independencia la meta de los insurgentes era deshacerse de los españoles y tomar control del país, pero al suceso de tales hechos surgen ideales distintos, por lo tanto grupos diferentes, comenzando así conflictos internos. Estos grupos tenían diferencias hasta en lo económico, por ejemplo “los de partido liberal eran personas de modestos recursos, profesión abogadil, juventud. Los conservadores eran más o menos ricos, de profesión eclesiástica o militar, poco o nada juveniles.”
Por esto hay que analizar lo que menciona cada grupo para dirigir al país según sus ideales:
Los conservadores “no querían aventurar al país por caminos nuevos y sin guía, suspiraban por la vuelta al orden español y por vivir a la sombra de las monarquías del viejo mundo. Por tradicionalistas, retrógrados y europeizantes, sus enemigos les pusieron los apodos de cangrejos y traidores.” En cambio los liberales “negaban la tradición hispánica, indígena y católica; creían en la existencia de un indomable antagonismo entre los antecedentes históricos de México y su engrandecimiento futuro y en la necesidad de conducir a la patria por las vías del todo nuevas de las libertades del trabajo, comercio, educación y letras, tolerancia de cultos, cultivo de la ciencia, difusión de la escuela y padrinazgo de los Estados Unidos. Unos querían ir de prisa, querían implantar las aspiraciones a toda costa y en el menor tiempo posible, otros querían ir despacio e imponer los ideales al menor costo y sin prisas. Los primeros llamados puros y los segundos moderados.”
Lo que trae como consecuencia esta rivalidad es una mayor inestabilidad al país, ya que en lugar de llegar a un buen termino para el bien de la nación le sirvieron en bandeja de plata a otros para que hicieran del país lo que se les antojara y sacaran provecho a sus intereses, como es el caso de los estadounidenses que lo hicieron para expandir su territorio en tres diferentes ocasiones: Texas, la guerra del 46 y la venta de La Mesilla. Al igual que los franceses en 1838 en la guerra de los pasteles y con la imposición de un imperio 26 años más tarde.
Fuente:
Luís González y González, El siglo de las luchas, tomo IV, Clío, México 1998, pp. 23-45


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Una jugada mal planeada desde el principio, ¿no? Incluso desde la supuesta Independencia, y así México renegó en aquéllos años de sus orígenes indigenas, renegamos ahora del español... ¿Acaso se nos olvida que somos una interesante mezcla? Un pasaje en el que a través de los miles de años hemos dado a parar como uyn país alq ue se le denomina "el patio trasero de los Estados Unidos", la ciudad de las muertas, ah si el presidente que pelea con otros presidentes, tal si fueran adolescentes... Hay algo que me alegra, no somos el único país en aprietos similares. Rusia reniega de su revolción, nosotros de nuestra "mexicanismo", pero en realidad ¿Qué es el ser mexicano? tantos y tantos autores esforzándose por definir al mexicano, ¿realmente es es lo importante? Estamos atascánndonos en esterotipos y dejamos que las cosas se nos resbalen de las manos... Creo que esa es la única realidad, las familias mexicanas desinteresadas de su propio país y por lo tanto de si mismas. ¡Que Octavio Paz niq ue nada!