“La protesta es un compromiso propio, personal y colectivo”[1].
El siguiente recuento es para la marcha en protesta por la muerte de Airis Estrella Enríquez Pando, en Ciudad Juárez en el 2005.

La Maestra Susana Báez Ayala es una activista social, originaria del Distrito Federal. Actualmente es docente e investigadora de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez inscrita en el Programa de Estudios literarios y lingüísticos. Tiene estudios en la Normal Superior en México, una licenciatura en Literatura en la Universidad Autónoma Metropolitana, estudios en especialización de la Mujer en el Colegio de México, así como también una maestría en Literatura Española en la Universidad Autónoma de México. Su educación ha formado parte de su conciencia social, pues mantiene gran interés por los problemas que acontecen a las ciudades en las que ha vivido, entre las más importantes el Distrito Federal y Ciudad de Juárez, Chihuahua. En la primera encuentra gran inequidad en cuanto a su labor de maestra en la Normal Superior de México. Sumándose a las marchas organizadas el 10 de Junio, día en que se conmemora el asesinato de maestros en el casco de Santo Tomas en 1971. Y en 1979 es la fecha en que la Maestra inicia su participación en las marchas mencionando lo siguiente:
“Me sume a esa marcha, sin saber siquiera que era una marcha, y oía las consignas que era en demanda de mejoras laborales, de mejoras salariales, de educación gratuita, laica etc. que suenan así como panfletarios y lo digo en este momento, pero aquel instante para mí fue descubrir grandes verdades, grandes ideales, grandes paradigmas.” Cuando yo me sumo a la marcha y vamos caminando sobre todo en la avenida del casco de Santo Tomas, no me acuerdo como se llama esa avenida que llega a Bellas Artes por ahí a la alameda, y luego de ahí al Zócalo y llegó al Zócalo y aquello no se podría dar ni un paso, fue muy impresionante para mí, porque era como hallar cause a ideas que se habían gestionando desde niña y que yo no sabía que las tenía y no sabía que además otros las tenían. Esa marcha que había sido un 10 de junio porque era para exigir la solución, ¡yo en ese momento no sabía! de la matanza, verdad, de la agresión de maestros normalistas el 10 de junio de 1971. […] esta participación en las marchas, más una experiencia de vida, de venir de una familia de muy escasos recursos, donde predominaba la violencia intrafamiliar, física, simbólica y verbal va determinando mucho de lo que yo pienso más adelante, de lo que soy. Yo recuerdo que llegué al centro al Zócalo que estaba aquello llenísimo, me regrese en metro a mi casa que hace como una hora media, y cuando llegué a mí casa en mis oídos se seguía retumbando las voces de las consignas de la marcha”[2].
Al integrarse a las marchas en voz de protesta, existen grandes ideales al momento de llegar al Bandera que en este caso no es la del Chamizal sino la de la Capital del país, en el Zócalo, en la plaza mayor o en la mega bandera; en donde Susana Báez menciona los significados que incluye al estar presente.
“Cuando participaba yo, en esas marchas, estábamos pues gritando consignas, exigiendo esto, aquello y, generalmente cuando bajaban la bandera, era un momento de absoluto silencio. Y ahí se construye un concepto de Nación, o sea no es lo que la bandera… bueno la bandera significa en gran medida los grande ideales de todos nosotros, y lo que queremos, como la vida cotidiana, o una vida justa, una vida equitativa, una vida en donde todos tengamos acceso a la educación, a calidad de vida, a seguridad etc. Entonces la bandera representa eso, eso queremos, cuando la vemos ondear para mi representa que hay futuro, que hay posibilidad de llegar a tener un país, unas urbes,[3]”
En esta concepción tanto de su participación, pareciera que en un pasado, es interesante como da significados desde el presente, atribuidos a la bandera, de igual forma en el libro Disposiciones sobre las características y el uso del Escudo, la Bandera y el Himno Nacional menciona que la Bandera “es imagen del pasado, del presente y del futuro del pueblo mexicano.”[4] Demostrando que como mexicanos exigimos un buen futuro. Mantenemos la esperanza en ideales creados a través de cada concepción educativa. Misma que te hace reflexionar en los conceptos que creas. Pues como miembro de la sociedad anhelas una vida justa y equitativa.
Es importante el valor que se le da a cualquier evento, siempre y cuando se tenga la seguridad y la conciencia de su relevancia, de perdida para quien lo realiza. Susana Báez, afirma la preeminencia de su participación el D.F. pues parte de su crecimiento académico y personal se lo debe a su labor académica y docente: “Para mí esta participación en el movimiento magisterial en la Ciudad de México es muy importante, porque me permite tomar conciencia de clase, tomar conciencia política, tomar conciencia ideológica, y saber por donde quiero ir en la vida”.[5] Logrando así una gran constancia en las marchas de 1979 a 1991. En 1998 Susana Leticia Báez Ayala llega a Ciudad Juárez por causas laborales básicamente, personales y económicas. Pues le surge la oportunidad de integrarse al programa de Literatura en la Universidad Autónoma en Ciudad Juárez, integrándose no solo a la vida académica y literaria sino haciendo la vinculación entre la literatura y lo social. En Ciudad Juárez uno de los temas más preocupantes actualmente es la violencia en esta zona fronteriza, fenómeno que desde la llegada de la maestra estuvo presente con los feminicidios y siendo la raíz de gran preocupación social, teniendo por experiencia al momento de su llegada lo siguiente:
“Cuando llegó en el 98 a Juárez estaba un momento muy intenso, para el problema de los feminicidios, y yo me empiezo a involucrar en esa temática ¿porqué?, porque había hecho estudios de género, porque venía de la lucha sindical, porque venía ya sensibilizada frente, a esta problemática, entonces empiezo a relacionarme con algunas personas aquí en la ciudad y a conocer todo este problema. Ahora, nos dicen que los feminicidios ya concluyeron, que fueron cosa del pasado, lo dijo… el anterior gobernante, presidente municipal[6], lo dijo en un evento donde estuvimos juntos y lo siguen diciendo, que se empañan la imagen de Juárez, que no hay que hablar mal del Juárez. Pues este es el Juárez en el que vivimos, este en el país en el que vivimos, este es el Latinoamérica que vivimos y este es el mundo en el que vivimos.[7]
El ser una persona académicamente consciente de su clase, de su posición social, creo que la Maestra Susana Báez, ha logrado desarrollar cierto tipo de libertad, de no tener miedo a un gobierno que no cumple, desde su puntualización de no acabar con la violencia, con el feminicidio y con la impunidad que sufre la sociedad. Es exactamente este ambiente de muerte, en donde participa la maestra en un evento realizado en el Asta Bandera del Chamizal. El cual es un evento convocado por el asesinato de la niña Airis Estrella Enríquez Pando, organizado por agrupaciones civiles como la UACJ, al igual que por asociaciones de madres de victimas de feminicidios. Los asistentes fueron académicos, entre ellos; Arminia Arjona[8], Antonio Padilla[9], Víctor Orozco[10], que fue Hernán Ortiz[11], activistas… madres de los feminicidios, entre otros.Reunidos en el monumento Benito Juárez, “esa ves salimos a la 16 de septiembre, de la 16 recorrimos hasta el parque Borunda y luego por la avenida de las Américas, para llegar aquí, a la mega bandera. Ese fue el recorrido […] Esa ves fuimos muy poquitas personas, éramos cien, doscientas tal vez éramos muchas”[12].
Las manifestaciones en el Asta Bandera en ese momento no eran de nacionalismo, no eran de patriotismo eran sentimientos encontrados por las desgracias de los otros, de tener solidaridad con el prójimo y exigir solución como si fuese tuya también la desgracia. Las expresiones de los que acudieron a la reunión fue:
“De mucho enojo, de dolor, de tristeza, pero, pero de convicción y de certeza de quienes estamos ahí le estamos diciendo al Estado que sí hay gente que lo vigile. Y no somos cualquier gente, somos gente que hemos ido construyendo la oportunidad de
Y, no somos gente ignorante, somos académicos universitarios, entonces mi voz es una voz autorizada, porque la autoriza mis grados académicos, pero la autoriza mi vida, mi ciudadanía, El que yo como conozco mis derechos ciudadanos, conozco mis derechos humanos, conozco mis derechos como persona, como hombre como mujer como niña. Entonces al Estado le puedo decir: no creas que puedes gozar de impunidad, aunque somos pocos, pero estamos aquí, y no te vas a poder dormir en tus laureles, aquí te estamos interpelando y nos escuchas o nos escuchas. A lo mejor la gente puede decir ¡hay pues no pasa nada! no, sí pasa, porque nosotros no podemos resolver el problema de inseguridad, pero sí estamos documentando, estamos cuestionando y creando esos espacios de reflexión y de análisis frente a lo que sucede. Entonces había mucho enojo pero había una gran convicción”.
En este fragmento tengo la impresión de que la fuerza académica en Ciudad Juárez ha logrado convocar a espacios públicos, con gran fuerza analítica, de los problemas actuales, que no son para quedarse callados: Sino para enfrentar con la valentía, el interés y la práctica, creando herramientas impulsadas por activistas que arriesgan su propia seguridad, siendo a la vez la fuerza del evento, en valores previos que son originados no por la instantánea motivación sino por la necesidad de reivindicar la seguridad que le hace falta a la sociedad. Donde la presencia en el Asta bandera puede llegar a significar el enfrentamiento en contra de tus propias autoridades gubernamentales, por el sentir de una injusticia social, que debería ser aniquilada.
Donde el Asta bandera no fue el espacio para demandar sólo por la muerte de Airis Estrella, sino también menciona Susana Báez que fue por todas las mujeres de los feminisidios. Dando por ejemplo uno de los valores más profundos de lo que significa la protesta en un lugar simbólico, la fusión del sentimiento mexicano, el mismo sentir, nostalgia y preocupación que invaden no solo la vida personal sino la vida misma de una localidad como lo es Ciudad Juárez, la protesta en marchas contra de la violencia en Ciudad Juárez es una de las formas en las que se realizan distintas actividades para levantar la voz. Aunque la participación de la Maestra no solo ha sido en el Asta Bandera, sino también en Foros, en publicaciones, Blogs de literatura entre otras cosas más. Donde los sentimiento de identidad van allegados a sus recuerdos íntimos, de su devenir existencial y forma parte de lo que ella concibe como nación, en la creación de ideales por una vida futura de equidad, de seguridad y de Justicia.
[1] Entrevista a la Maestra Susana Báez el día quince de octubre del 2008. En Ciudad Juárez, Chihuahua, México. En el cubículo de la Mtra. Ubicado en el tercer piso del edificio T, del Instituto de Ciencias Sociales y Administración, en el Departamento de Humanidades. Para el Proyecto “El Asta Bandera como Símbolo Nacional.”
[2] Ibidem
[3] Ibidem.
[4] SEP.Disposiciones sobre las características y el uso del Escudo, la Bandera y el Himno nacional. México. 1969. Pág. 13.
[5] Entrevista a Susana Báez Ayala, 15 de Octubre del 2008.
[6] Hector Murguía- Presidente de Cd. Juárez del 2004-2007.
[7] Entrevista a Susana Báez Ayala, 15 de Octubre del 2005.
[8] Docente e investigadora de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez.
[9] Docente, investigador y Director del Doctorado en Ciencias Sociales en el Instituto de Ciencias Sociales y Administración en la Universidad Autónoma de ciudad Juárez.
[10] Docente, investigador, defensor de los Derechos Universitario y coordinador de Revista de las Fronteras.
[11] Docente del programa de Educación y
[12] Entrevista a Susana Báez Ayala, 15 de Octubre del 2008.
*Fotografia tomada de http://www.mexicomaxico.org/zocalo/zocalo2.htm.

