Por Israel Nungaray GonzálezAl respecto el jugador comentó: “fiché por el Barça cuando el club había llegado a un acuerdo por el Real Madrid. Lo hice porque siempre he sido rebelde y cuando alguien toma una decisión, yo tomo otra”[1]. Otra “puntada” del volante ocurrió precisamente durante la competencia mundialista de 1974. El sponsor deportivo de Netherlands era la marca alemana adidas, cuyo diseño se caracteriza por tres franjas distribuidas en los costados del uniforme, y “mientras su mítica casaca con el número 14 tenía dos franjas sobre las mangas, la del resto tenía tres”[2]. Además retiró el logo de la marca de su camiseta en una muestra más de su carácter indómito.
La gran final
Regresando a lo acontecido en el mundial de Alemania Federal. Cruyff y sus compañeros, entre ellos Rinus Israël, Johan Neeskens, Theo de Jong, Johnny Rep y Ruud Krol, llegaron a la copa con el antecedente de haber arrasado en la eliminatoria con su maravilloso futbol. En la primera ronda avanzaron en primer lugar imponiéndose a Bulgaria y Uruguay, pero empatando con Suecia. En la segunda fase en cambio, fue algo impresionante. Ganaron los tres encuentros sin recibir ningún gol. Cuatro a cero a Argentina y dos a cero en los otros dos encuentros con Alemania Democrática y Brasil (http://www.mediotiempo.com/18%20de%20Diciembre%20de%202007).
Con estos resultados y con un nivel de juego cada vez más alto no resultaba sorprendente que en la contienda final contra el país anfitrión fueran marcados de antemano como amplios favoritos. Dicen por ahí que “nada es seguro en esta vida” y en lo acontecido aquella tarde del 7 julio de 1974 esa máxima aplica a la perfección. Al arrancar el match los holandeses tomaron el control. Apenas iniciando hilvanaron una jugada en la que tocaron la pelota casi veinte veces sin que los alemanes lo hicieran una sola vez. Tal vez los teutones tomaron el atrevimiento del adversario como un intento de humillación porque a un minuto de comenzado el cotejo derribaron a Johan Cruyff cuando entraba al área rival dispuesto a culminar la obra con un gol. El árbitro decretó el penalti y Neeskens cobró a la derecha del arquero Sepp Maier para el primer tanto del partido. Parecía que todo marchaba por buen camino para la naranja mecánica y el señor Cruyff; mas no contaban con la astucia (y audacia) del káiser Beckenbauer y sus capitaneados. Los germanos estudiaron a la perfección a sus vecinos del noroeste pues les cerraron los espacios, marcaron a sus hombres clave y terminaron ganando el partido dos goles a uno (Paul Breitner y el goleador del Mundial de Mexico ‘70, Gerhard “el torpedo” Muller convirtieron para los de casa [3]). El mundo no podía creerlo, ¡el mejor equipo del torneo había caído! Pudieron haber perdido cualquier otro juego excepto ese, el realmente importante. Quedaba consumada así una de las mayores tragedias deportivas de la historia.
Cruyff jamás se repuso de aquel fracaso y aunque participó con la selección de Holanda en las rondas clasificatorias rumbo a Argentina 1978 (donde perdieron nuevamente el título frente al país sede) no volvió a tomar parte en un campeonato mundial de futbol, a pesar de los numerosos intentos por hacerle cambiar de parecer [4]. Algunos rumores sobre esta negativa apuntaban a un supuesto boicot a la dictadura que aquejaba entonces a la nación sudamericana, y que era encabezada por el teniente Gral. Jorge Rafael Videla [5].
La gran final
Regresando a lo acontecido en el mundial de Alemania Federal. Cruyff y sus compañeros, entre ellos Rinus Israël, Johan Neeskens, Theo de Jong, Johnny Rep y Ruud Krol, llegaron a la copa con el antecedente de haber arrasado en la eliminatoria con su maravilloso futbol. En la primera ronda avanzaron en primer lugar imponiéndose a Bulgaria y Uruguay, pero empatando con Suecia. En la segunda fase en cambio, fue algo impresionante. Ganaron los tres encuentros sin recibir ningún gol. Cuatro a cero a Argentina y dos a cero en los otros dos encuentros con Alemania Democrática y Brasil (http://www.mediotiempo.com/18%20de%20Diciembre%20de%202007).
Con estos resultados y con un nivel de juego cada vez más alto no resultaba sorprendente que en la contienda final contra el país anfitrión fueran marcados de antemano como amplios favoritos. Dicen por ahí que “nada es seguro en esta vida” y en lo acontecido aquella tarde del 7 julio de 1974 esa máxima aplica a la perfección. Al arrancar el match los holandeses tomaron el control. Apenas iniciando hilvanaron una jugada en la que tocaron la pelota casi veinte veces sin que los alemanes lo hicieran una sola vez. Tal vez los teutones tomaron el atrevimiento del adversario como un intento de humillación porque a un minuto de comenzado el cotejo derribaron a Johan Cruyff cuando entraba al área rival dispuesto a culminar la obra con un gol. El árbitro decretó el penalti y Neeskens cobró a la derecha del arquero Sepp Maier para el primer tanto del partido. Parecía que todo marchaba por buen camino para la naranja mecánica y el señor Cruyff; mas no contaban con la astucia (y audacia) del káiser Beckenbauer y sus capitaneados. Los germanos estudiaron a la perfección a sus vecinos del noroeste pues les cerraron los espacios, marcaron a sus hombres clave y terminaron ganando el partido dos goles a uno (Paul Breitner y el goleador del Mundial de Mexico ‘70, Gerhard “el torpedo” Muller convirtieron para los de casa [3]). El mundo no podía creerlo, ¡el mejor equipo del torneo había caído! Pudieron haber perdido cualquier otro juego excepto ese, el realmente importante. Quedaba consumada así una de las mayores tragedias deportivas de la historia.
Cruyff jamás se repuso de aquel fracaso y aunque participó con la selección de Holanda en las rondas clasificatorias rumbo a Argentina 1978 (donde perdieron nuevamente el título frente al país sede) no volvió a tomar parte en un campeonato mundial de futbol, a pesar de los numerosos intentos por hacerle cambiar de parecer [4]. Algunos rumores sobre esta negativa apuntaban a un supuesto boicot a la dictadura que aquejaba entonces a la nación sudamericana, y que era encabezada por el teniente Gral. Jorge Rafael Videla [5].
Una estrella del balompié, un crack, un auténtico ganador que sin embargo no pudo conquistar la copa mundial del deporte más popular sobre la tierra, algo que de cualquier forma no le resta mérito a su enorme trayectoria.
[1] Camacho, Joel/ “Joppie, el niño rebelde” en Futbol Total: Los 10 mejores jugadores por posición parte 2/2007/Nº 25/p. 28
[2] Ibídem.
[3] Cf. www.fifa.com/classicfootball/players, 26 de febrero de 2008
[4] El 26 de octubre de 1977 después de obtener la calificación al mundial de Argentina venciendo a Bélgica un gol contra cero, se llevó a cabo una fiesta en la que se pretendía convencer al astro de acudir a la copa, no obstante el que hubiera anunciado con antelación que no iría. Los esfuerzos fueron inútiles, y al respecto Cruijff comentó en 1978: “no me apetece explicar todas estas cosas porque solamente ocasionarán más discusiones y esto no me gusta nada. Tomé una decisión y me quedo con esta”. (www.cruijff.com/spa/fenomeno/cruijffdiferente/article17203141, 2 de Marzo de 2008)
[5] www.me.gov.ar/efeme/24demarzo/dictadura, 2 de Marzo de 2008
[1] Camacho, Joel/ “Joppie, el niño rebelde” en Futbol Total: Los 10 mejores jugadores por posición parte 2/2007/Nº 25/p. 28
[2] Ibídem.
[3] Cf. www.fifa.com/classicfootball/players, 26 de febrero de 2008
[4] El 26 de octubre de 1977 después de obtener la calificación al mundial de Argentina venciendo a Bélgica un gol contra cero, se llevó a cabo una fiesta en la que se pretendía convencer al astro de acudir a la copa, no obstante el que hubiera anunciado con antelación que no iría. Los esfuerzos fueron inútiles, y al respecto Cruijff comentó en 1978: “no me apetece explicar todas estas cosas porque solamente ocasionarán más discusiones y esto no me gusta nada. Tomé una decisión y me quedo con esta”. (www.cruijff.com/spa/fenomeno/cruijffdiferente/article17203141, 2 de Marzo de 2008)
[5] www.me.gov.ar/efeme/24demarzo/dictadura, 2 de Marzo de 2008

