Por Josue Miguel Monsen Saldivar
Dentro de la identidad nacional y sobre todo la memoria colectiva de los mexicanos existen héroes, estos inventados para que el mexicano tenga a quien recordar como grandes triunfadores de la patria, ejemplos claros Miguel Hidalgo, Morelos, Benito Juárez, Madero, Villa y Zapata, solo por mencionar a algunos, pero resulta que en el país se encuentran grandes desgracias, y también se busca a quien darle la responsabilidad de los hechos, a lo que lleva que además de crearse héroes se creen villanos, sin analizar antes las circunstancias por las cuales sucedieron las cosas. El ejemplo más claro es Antonio López de Santa Anna el cual dentro de su época paso de Benemérito de la patria a quince uñas, Napoleón del oeste, dictador, monarca, traidor. Claro esta en que “no se intenta la absolución del personaje, se quiere la justificación del hombre, en el sentido de explicarlo sin pasión y con justicia históricamente. Se busca la verificación de la sociedad, practicada en la imagen y semejanza del individuo que presidió a la republica en graves momentos.”[1] En la situación de los conflictos internos entre liberales y conservadores, Santa Anna es como un mediador entre ambos ya que estuvo a favor de cada partido según la ocasión y según lo fueron requiriendo, por ejemplo, algo importante es que cuando deja su primer mandato y lo deja a manos de Gómez Farias, los conservadores son los que piden su regreso al ver que Gómez Farias aplica el liberalismo. Esto es interesante por que a Santa Anna se le menciona como dictador, pero son los conservadores los que comienzan a achacarle este termino, como “Arista, viéndose dueño del mando, reunió a los oficiales y recordándoles el compromiso de la conjura, les convenció para que firmasen una proclama, desconociendo el gobierno de Gómez Farias, y declarando a Santa Anna supremo dictador y protector de la religión y del ejercito.”[2] O cuando beneficia a los liberales al levantarse en contra de Iturbide y proclamarse a favor de una republica o levantarse en armas en contra de Gómez Pedraza y apoyar a Vicente Guerrero, pasando así al gobierno de Guadalupe Victoria y dándoles un golpe a los monárquicos. Pero hay que recordar que a pesar de sus errores como dirigente de la republica a “el se le debió convencer al último virrey para aceptar la independencia, proclamo la republica, derroto el propósito de reconquista española, combatió a los texanos, franceses y norteamericanos.”[3] El problema es que México es un país sin memoria, el cual solo requiere de triunfos, cuando una persona tiene los mejores momentos es apoyada pero cuando decae simplemente se hace a un lado y no se toma en consideración los actos que cometió anteriormente y al momento en que se pierde se busca a quien culpar, tal es el caso de Antonio López de Santa Anna el cual fue creado como el traidor de México.
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