Por: César García
En el reloj de automóvil, marcaban las once de la mañana, pronto llegaríamos al medio día, circulaba yo por las calles de esta triste y golpeada ciudad; cuando llegué al semáforo de una calle x, a lo lejos veo un voceador del periódico, Pasado Meridiano (PM), al fijarme en la primera página del ejemplar que traía en mano, observo que sobresale una nota que decía lo siguiente: "mas de 36 horas sin ejecuciones. El tiempo mas largo sin asesinatos se registra entre la tarde del martes y la mañana de hoy jueves", al momento solicité el mío.
Esto, sin lugar a dudas, me causó demasiada curiosidad, pues el saber que era lo que pretendían informar a sus lectores, era algo que revoloteaba en mi cabeza, cuál sería la intención, acaso informar, que con este brevísimo tiempo de cese de muertes, ocasionaría en la mente de sus lectores un sentimiento de esperanza y algo de serenidad, al pensar que la ciudad pronto logrará ser un lugar tranquilo para vivir y realizar todas las actividades que antaño realizábamos?. Sinceramente ignoro la intención de la nota, pero por lo que a mi respecta, creo que esto es de notar la atención, pues en las páginas interiores del ejemplar del periódico continuaba diciendo “acostumbrados a no menos de cinco asesinatos casi a diario – en otras ocasiones- los trabajadores de los medios de comunicación no podían creer lo que sucedía”.
Qué imagen puede recrear esta nota, por lo menos en mí, fue pensar que los medios de comunicación están ávidos de este tipo de situaciones, para de alguna manera entretener y vender ejemplares, ¿de eso se trata?, por qué es de admiración esta nota señores del periódico, ¿acaso esto es algo fuera de lo normal? ¿Desde cuándo? ¿Acaso la violencia e inseguridad pública son ya, algo inherente a esta ciudad Juárez? ¿Por qué la paz y la tranquilidad, aunque sea tan solo por unas cuantas horas, invierte sus papeles con las malas acciones y se le con asombro?
Sin lugar a dudas, E. Fromm[1], ya había percibido este tipo de paisajes de la actualidad; en La revolución de la esperanza, tiene un pequeño apartado para la sociedad del año 2000 en adelante, y apunta lo siguiente, “Esta sociedad produce muchas cosas inútiles y, en igual proporción, mucha gente inútil[2]”, en este pequeño nicho, me gustarían englobar a un numeroso conglomerado de personas que se dedican a la publicación de la noticia, ya que, pareciera que la muerte y las escenas demasiado cruentas, fueran algo digno de admirar, sin embargo, lo que se crea con este tipo de notas, son sentimiento de angustia y desesperación, ocasionando que esto que ahora sucede, no pueda ser percibido por nadie, pues todo mundo comparte ese mismo pesar.
La admiración por lo que no tiene vida, va en aumento, pues este tipo de medios de comunicación, junto con muchos más, dan importancia al artefacto del crimen, que al que fue victimado, por citar un ejemplo, se pone más atención al arma y sus diferentes calibres, que al hecho trágico de quitar una vida, esa fabulosa descripción detallada de los automóviles en que huyeron, pesa más y es aún más preponderante que lo que deja la persona asesinada.
En fin, la pequeña nota con la que se inició este comentario, no debe sonar desarticulada del contexto social local, pues lo que ahora se vive, a pesar de que es una situación que cada día cobra más audiencia, debe parar, por que sinceramente el paso siguiente, sino es que ya lo dimos, es una esquizofrenia social, ¿el desquiciamiento en un futuro no muy lejano?
[1] E. Fromm, La revolución de la Esperanza. [trad. Daniel Jiménez Castillejo] México. FCE. 2005
[2] Ibídem, p. 47
Esto, sin lugar a dudas, me causó demasiada curiosidad, pues el saber que era lo que pretendían informar a sus lectores, era algo que revoloteaba en mi cabeza, cuál sería la intención, acaso informar, que con este brevísimo tiempo de cese de muertes, ocasionaría en la mente de sus lectores un sentimiento de esperanza y algo de serenidad, al pensar que la ciudad pronto logrará ser un lugar tranquilo para vivir y realizar todas las actividades que antaño realizábamos?. Sinceramente ignoro la intención de la nota, pero por lo que a mi respecta, creo que esto es de notar la atención, pues en las páginas interiores del ejemplar del periódico continuaba diciendo “acostumbrados a no menos de cinco asesinatos casi a diario – en otras ocasiones- los trabajadores de los medios de comunicación no podían creer lo que sucedía”.
Qué imagen puede recrear esta nota, por lo menos en mí, fue pensar que los medios de comunicación están ávidos de este tipo de situaciones, para de alguna manera entretener y vender ejemplares, ¿de eso se trata?, por qué es de admiración esta nota señores del periódico, ¿acaso esto es algo fuera de lo normal? ¿Desde cuándo? ¿Acaso la violencia e inseguridad pública son ya, algo inherente a esta ciudad Juárez? ¿Por qué la paz y la tranquilidad, aunque sea tan solo por unas cuantas horas, invierte sus papeles con las malas acciones y se le con asombro?
Sin lugar a dudas, E. Fromm[1], ya había percibido este tipo de paisajes de la actualidad; en La revolución de la esperanza, tiene un pequeño apartado para la sociedad del año 2000 en adelante, y apunta lo siguiente, “Esta sociedad produce muchas cosas inútiles y, en igual proporción, mucha gente inútil[2]”, en este pequeño nicho, me gustarían englobar a un numeroso conglomerado de personas que se dedican a la publicación de la noticia, ya que, pareciera que la muerte y las escenas demasiado cruentas, fueran algo digno de admirar, sin embargo, lo que se crea con este tipo de notas, son sentimiento de angustia y desesperación, ocasionando que esto que ahora sucede, no pueda ser percibido por nadie, pues todo mundo comparte ese mismo pesar.
La admiración por lo que no tiene vida, va en aumento, pues este tipo de medios de comunicación, junto con muchos más, dan importancia al artefacto del crimen, que al que fue victimado, por citar un ejemplo, se pone más atención al arma y sus diferentes calibres, que al hecho trágico de quitar una vida, esa fabulosa descripción detallada de los automóviles en que huyeron, pesa más y es aún más preponderante que lo que deja la persona asesinada.
En fin, la pequeña nota con la que se inició este comentario, no debe sonar desarticulada del contexto social local, pues lo que ahora se vive, a pesar de que es una situación que cada día cobra más audiencia, debe parar, por que sinceramente el paso siguiente, sino es que ya lo dimos, es una esquizofrenia social, ¿el desquiciamiento en un futuro no muy lejano?
[1] E. Fromm, La revolución de la Esperanza. [trad. Daniel Jiménez Castillejo] México. FCE. 2005
[2] Ibídem, p. 47



A mi también me pareció asombroso el tiempo récord que llevamos o llevabamos, no sé que haya ocurrido en las últimas horas.
El caso es que, yo creo que si es para asombrarnos, y es que este acontecimiento nos da un espacio para percatarnos de lo ya acostumbrados que estabámos a la violencia.De tal suerte que, podemos reflexionar acerca de lo que la sociedad consume de los medios. Tu crítica hacia esta industria es acertada, sin embargo
mi ciudad no es triste... ¿Golpeada? Sí... ¿Accidentada? Sí... ¿Con baches? Sí...
Pero aún y con todo he visto a sus niños sonreír.
Hola LIzzette, muchas gracias por tu comentario, sólamente me sigue pareceiendo muy viva la imagen del periódico; aunque sea una noticia, que tal vez para muchos sea algo asombrozo, y aunque pareciera una breve amnístia, realmente me causa un extraño sentimiento lo que tu me comentas, si en realidad, la ciudad se había acostumbrado a tanta violencia, en lugar de sobrellevar su vida ante la violencia, nada más imagina, si los niños se acortumbran a ver esto como quien toma un vaso de agua, ¿qué futuro tam prometedor sería, no?, sinceramente en este breve lapzo no creo que permita darse cuenta de muchas cosas, vivimos inmersos en ello, por lo cual creo que sería muy difícil, más no imposible.
De ante mano muchas gracias, por la reflexión que realizaste a mi pequeño comentario.
Recién leí ese libro de Fromm. Es bueno como todo lo que le conozco... chido.
Israelo
Hola César:
Está tan fuerte y está tan cerca este secuestro que vivimos de nuestra ciudad, que el espant se va convirtiendo en una especie de costumbre, pero tenemos que hablar mucho de eso auqnue no tengas aún palabras precisas para explicar sus dimensiones. La muerte, el crimen, la ciudad, etc., son tantas las cosas que podemos nombrar que impactan brutalmente sobre los habitantes de esta ciudad. Los periodistas actúan bajo ciertos códigos de decir lo acontecido lo más fielmente posible, pero la suspicacia del análisis nos hace dudar de las interpretaciones; uno de los sistemas bajo los cuales deben mostrar "los hechos" es el cuidado de las palabras para no emitir fallos antes de ser procesados, eso es por ley. Por eso ese lenguaje raro del "al parecer", "el presunto homicida", etc. Pero sabemos que se les va de la lengua, la descalificación y las intenciones de ganancia, sobre todo, la irresponsabilidad de saber que son medios masivos.
Felcidades compita por escribir de nuestras tragedias.
Graciela Manjarrez